Sangrado semanal | Juana Lor

JUANA LOR SARAS (Bilbao, 1978)Actriz, traductora e int茅rprete. Licenciada por la Universidad Pontificia de Comillas en Traducci贸n e Interpretaci贸n sus idiomas de trabajo son el alem谩n, el ingl茅s y el italiano. Miembro de KABIA, espacio de investigaci贸n de Gaitzerdi Teatro desde su fundaci贸n en octubre de 2006. Desde entonces ha participado en sus espect谩culos Paisaje con Argonautas y Decir Lluvia y que Llueva. Este 煤ltimo galardonado con los siguientes premios: Premio Ercilla a la Mejor Producci贸n Vasca, el Premio Revelaci贸n LARRUZ Escena Siglo 21聽 y el Premio del II Certamen de Nuevos Investigadores Teatrales 鈥 CENIT 2010, organizado por el Laboratorio TNT de la compa帽铆a sevillana Atalaya. Es actualmente Candidato Finalista al Premio Max en la categor铆a de Espect谩culo Revelaci贸n.Colaboradora estable de la compa帽铆a Gaitzerdi Teatro desde el a帽o 2004. Formada en ballet cl谩sico desde su ni帽ez, su desarrollo como actriz siempre ha estado ligado al entrenamiento continuo del actor. Ha recibido formaci贸n continua de Borja Ruiz, director de Kabia y autor del libro 鈥淓l arte del actor en el siglo XX. Un recorrido te贸rico y pr谩ctico por las vanguardias鈥, as铆 como de Juan Carlos Garaizabal, terapeuta de expresi贸n vocal especializado en Voice Movement Therapy por la Royal Society of Arts de Londres. Ha participado en workshops nacionales e internacionales impartidos por el Odin Teatret de Eugenio Barba, por Ricardo Iniesta director de Atalaya, Enrique Pardo y Linda Wise del Pantheatre, Cristina Samaniego de Espacio Espiral y Vicente Le贸n entre otros.

  • Para burlar la Realidad

    Mi amigo tuvo un sue帽o. Absorbido por un agujero de gusano se vio plantado en la primera fila de un teatro Kabuki. Todo maravilla. P煤blico a rebosar, sin mascarilla. Frente a 茅l, el horizonte esc茅nico japon茅s despejado de cabezas que librar para poder ver. Expectaci贸n. Salen dos samur谩is. Comienzan una partitura f铆sica de movimientos. Es extraordinaria. Las espadas van y vienen en una danza precisa, brillante, fluye la lucha entre cuerpos y el metal. De pronto, una espada cercena el cuello ancho, palpitante, del partenaire. Sangre por todas partes, empapa la cara y el pecho de nuestro espectador de la primera fila. Una carnicer铆a imparable se extiende y contagia a partes iguales: los dos samur谩is arriba, el p煤blico abajo.聽

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  • Un acto de amor

    D铆a 42 de confinamiento y el 谩nimus por los suelos. 鈥淪aca la magia鈥, me dice en ese momento Flora Paradiso (s茅 que muchos y muchas no la conoc茅is, pero creo que estar茅is de acuerdo conmigo en que tiene un nombre tan bello que merece ser nombrada). 鈥淪aca la magia鈥, me dice la Paradiso apelando al 谩nima, y aunque lo veo imposible en ese momento, al d铆a siguiente decido impartir una clase de danza a dos almas en cuerpos chiquititos. Y ese acto me devuelve la fe en el encanto de la vida; me devuelve el amor por el rigor y la constancia que permiten descubrir una disciplina e ir desplegando nuestro potencial al m谩ximo.聽

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  • No hay clase media

    Acarreo la maleta escaleras arriba. Vivo en un segundo piso sin ascensor. La escalera es jodida. Una casa antigua, 100 a帽os de polvos e historia. Acarreo la maleta, digo, escaleras arriba. Lleva todo lo que cabe en uno de mis espect谩culos. Un t铆pico solo con silla y mesita. Seguro que sab茅is de lo que os hablo. Acarreo, digo, la maleta, despu茅s de la funci贸n, escaleras arriba y me digo que en este oficio del arte esc茅nico, no hay clase media. Pienso en Beyonc茅: A 茅sa, seguro que le llevan las maletas. Pienso en mis compa帽eros y compa帽eras de oficio. En c贸mo anunciamos nuestras funciones en Facebook. En los momentos de brillo y en los momentos furgoneta. Pienso tambi茅n en las maletas, mientras mis pies siguen subiendo escaleras arriba, tel贸n abajo, sue帽os despiertos, enfoque eterno. No hay clase media en esto del teatro. Escucho a Leonard Cohen en una entrevista hablar del hard work y de lo importante que fue para 茅l el hecho de necesitar dinero para vivir. La pasta puede ser buen aliciente para hacer m谩s y mejor lo que haces. Es apasionante y trabajo duro. Hace falta creer que se puede hacer dinero con ello.  Tambi茅n habla Cohen…

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  • Feliz partida, de nuevo

    Esto del teatro es un ir y venir de esperanzas, juegos y vivencias que se alzan, como cuando alcanza, el tel贸n, en desaparecer. Por unos instantes podemos contarnos relatarnos sin muro delante. Luego se pliegan de nuevo las pesadas alas negras hasta el pr贸ximo encuentro y aqu铆, se帽ores, no ha pasado nada. La misma caja negra de siempre, con sus crujidos de barco, espera, sola, a ser de nuevo habitada por esos humanos tan raros, llenos de quejidos, gritos, cantos, delirios y pausas. Instantes vienen, instantes se van, proyectos mueren, semillas renacen, el bosque se quema, la imaginaci贸n arde, nos juntamos, nos separamos y nos volvemos a encontrar en un sinf铆n de espejos c贸ncavos, convexos, milenarios y contempor谩neos que deciden por nosotros si dejarnos ir o venir, si irnos o quedarnos, mientras afuera, ruge, una vez m谩s, la mar embravecida. A veces estamos delante, batiendo el cobre, otras atr谩s, preparando el campo para que otros jueguen al l铆mite de sus posibilidades. A veces temblamos de ira, de contento o de terror, sabi茅ndonos juzgados por nuestro peor enemigo: nosotros mismos. Decidimos enfrentarnos al miedo de qui茅nes somos cada ma帽ana, al reivindicar nuestro lugar en el mundo, al inventarnos como artistas y…

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  • Cuando llega la caballer铆a

    Partamos de una base en la que no hay texto en el que basarnos. Tampoco una dramaturgia clara a nivel visual que acompa帽e al espectador a trav茅s de los vericuetos de lo que se quiera contar. Partamos de la nada, de que no hay nada. Salvo un grupo de actores y actrices dispuestos a explorar, una dramaturga y una directora apenas novel. Surgen tres posibles temas, grandes, con posibilidad de vinculaci贸n entre s铆 y el equipo se lanza a la piscina, cada uno en su rol, durante tres meses y con escas铆simo tiempo limitado. V茅rtigo da, da v茅rtigo. M谩s a煤n cuando el plazo de esos tres meses se acaba y en vez de tener ante s铆 un panorama de material esc茅nico enriquecido, ves que la cosa merma, que de los 3 temas enaltecidos, tan solo queda uno, es decir, que el abanico en vez de ampliarse se cierra y entones te das cuenta de que vas afilando la punta de la flecha, que el alrededor de lo que quieres contar se ha desdibujado para dar mayor concreci贸n a los perfiles de un solo tema. Un tema humano como la vida misma del que queremos ser espejo en el escenario. Fase…

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  • La cajita

    Todos llevamos una cajita adentro. La cajita es personal e intransferible. Puede que algunas se parezcan entre s铆, pero no hay una igual a la otra. Hay cajitas con forma de cofre, cajitas cuadradas, rectangulares, redondas y triangulares, casi todas son de madera, que es el elemento de la memoria, aunque algunas pueden llevar incrustaciones de metal y, si me apuras, hasta piedras preciosas. Esos peque帽os cofres se guardan cerca del coraz贸n y est谩n llenos de lo insondable: el misterio hecho materia a base de recuerdos m谩s antiguos que t煤, de sue帽os, de tu padre, de tu madre, de las canas de tu abuela hechas jirones. Como buenos cofres est谩n cerrados. Y hacen bien en estarlo, porque lo que guardan dentro es muy precioso y no es cuesti贸n de que se lo lleve volando el viento a la m铆nima que cambie el tiempo. La llave la tienes t煤, aunque muchas veces no sabes d贸nde la guardaste. Luego hay maestros y maestras cerrajeras que abren el envoltorio de madera con delicadeza y pericia a veces o con rudeza envuelta en aparente m铆stica otras. Luego est谩n los que te desvalijan la cajita a golpe de ganz煤a y, despu茅s, compa帽eros y compa帽eras de…

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  • Par铆s

    La semana pasada escrib铆 acerca de una paz que se resquebrajaba como un espejo, dejando a la intemperie lo que hab铆a detr谩s. Ahora parece una premoci贸n. Resulta que el viernes noche rompen como con una navaja el vientre de la gran ciudad europea, bohemia y chic, donde anidan gentes de teatro como los amigos del Panth锚谩tre, que esa noche, la de las bombas y las kalashnikovs disparando a discreci贸n, decidieron quedarse en casa. Parece el sue帽o de alguien con muy mal gusto o, m谩s bien, el paradigma de los puntos de partida de los c贸mics: un escenario mundial a merced de la m谩s diab贸lica de las organizaciones internacionales que aterroriza a los gobiernos del buen mundo y a sus inocentes gentes de paz. Hasta aqu铆 la coincidencia es total 驴Verdad? S贸lo hay un peque帽铆simo problema: Esto es la vida real y no Marvel. 驴Nos hemos parado a pensar qu茅 estamos haciendo nosotros a trav茅s de nuestros gobiernos en aquellos pa铆ses lejanos de los que tan s贸lo nos llegan ni帽itos ahogados? 驴D贸nde se fabricaron las armas con las que masacraron? Esta y mil cuestiones m谩s han inundado las redes sociales. Una de las consignas que m谩s se comparten en Facebook desde…

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  • Ruido

    El otro d铆a pas贸 un caza sobre mi cabeza. No es que haya visto yo muchos cazas en mi vida, pero al instante supe ponerle nombre a aquella punta de flecha que pasaba por el aire haciendo un ruido de mil demonios, como de eco de asedio que volv铆a y te envolv铆a. La imagen del caza no fue nueva, mis retinas atesoran horas de avistamiento de estos p谩jaros de metal gracias o a pesar de las pelis de Jolib煤. Lo que fue nuevo para m铆 fue el ruido: espantoso, inesperado, daba miedo. Porque el ruido de un caza aparece antes que su due帽o y retumba y no entiendes nada (por ser la primera vez) y rompe la paz, en este caso, de pajarillos silvestres en huerta de pueblo que despide el verano. Acojonante, pens茅. Imagina esto tres veces por semana en una ciudad asediada, imagina que un d铆a lo extraordinario fuese poder o铆r los p谩jaros en los 谩rboles y que el sonido de los cazas o de los bombarderos fuese lo habitual, imagina una existencia pintada de gris y miedo. Y ruido, mucho ruido anunciando desgracia, aniquilaci贸n y muerte. En un pueblo de piedra o en una ciudad de hormig贸n…

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  • Hu茅rfanos

    Se nos va llenando el cielo de ancestros. Los Maestros se van y una mira hacia arriba cuando los menta, cuando dice su nombre en voz alta, ante otros. Se nota que van pasando los a帽os, no s贸lo por la experiencia acumulada y las arrugas, todos ellos lugares comunes de un mismo deambular vital, sino porque se nos va muriendo la gente. Al principio, cuando empiezas, los maestros ausentes no duelen, se acepta que se fueron hace tiempo, porque as铆 hab铆a de ser y una conversa con ellos en los libros, en los videos, en los gui帽os que otros artistas les hacen en el escenario. Pero la vida va pasando y aquella mujer de la boca de fresa que conoc铆as, se despide del mundo con un adem谩n mudo; otro que andaba entre Madrid y ac谩 tambi茅n se va y una recuerda los consejos que le dio en un jard铆n amigo despu茅s de haber sido espectador de su pieza. En la vida parece que nada cambia, hasta que cambia. Por eso, a medida que se suman primaveras, una va entiendo lo de 芦Virgencita que me quede como estoy禄. Muchas veces no somos conscientes del milagro que estamos viviendo al tener estabilidad…

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  • Execrable Don Juan

    Llevamos una semana trabajando el Don Juan Tenorio de Zorrilla a fondo. Lo tenemos incrustado en las mentes e intentamos llevarlo a los cuerpos, estamos estudi谩ndolo para la Escena, aprendiendo a interpretar el verso. En esto, el actor que se sienta a mi lado durante las sesiones de trabajo me dice: Este Don Juan, la verdad, que era un impresentable con patas. No tengo m谩s remedio que asentir y recordar el libreto de mano que acompa帽aba el Don Juan Tenorio que dirigi贸 hace ya un a帽o Blanca Portillo, en el que la actriz manifestaba la intenci贸n de romper con los halagos y la admiraci贸n que se profesa a este mito hisp谩nico para presentar al tipo por lo que es: un monstruo que por donde quiera que fue, la raz贸n atropell贸, la virtud escarneci贸, la justicia burl贸 y a las mujeres vendi贸. Hace ya alg煤n tiempo, Carlos Gil, columnista tambi茅n de esta secci贸n de Opini贸n de Artezblai public贸 una columna que levant贸 ciertas ampollas al plantear la conveniencia o no de seguir representando ciertos textos cl谩sicos, a pesar de o debido a los contenidos que ensalzaban. La soluci贸n no creo yo que consista en dejar de contar ciertas historias en Escena.…

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